Autónomos, Sociedades

¿Cuándo cambiar de gestoría y por qué?

2 de noviembre de 2026

Reunión de trabajo en Alvamar Consultores, asesoría en Valencia

Pasa todos los años.

Se presenta el tercer trimestre, llega alguna sorpresa (un recargo, una carta de Hacienda, una nómina mal hecha) y el empresario piensa: «esto el año que viene no me vuelve a pasar». Y tiene sentido que sea ahora: si cambias en el último trimestre, la nueva asesoría puede arrancar limpia el 1 de enero, con el ejercicio entero por delante.

Antes de seguir, una cosa honesta: cambiar de gestoría da pereza y tiene su trabajo. No compensa hacerlo por un enfado puntual. Compensa cuando hay un patrón.

Por eso te dejamos las señales que vemos una y otra vez en la gente que viene a vernos, para que tú mismo valores si es tu caso.

9 señales de que tu gestoría ya no te está cuidando

1. Tardan días en contestarte (o no contestan) y cada vez te atiende una persona distinta

Mandas un correo con una duda que te preocupa y la respuesta llega a la semana, o nunca. Una consulta no tiene que resolverse en cinco minutos, pero sí tiene que tener respuesta en un plazo razonable. Si siempre es «ya te llamo» y nunca llaman, mala señal.

2. Te enteras de las cosas por Hacienda y pagas recargos por presentaciones fuera de plazo

La peor forma de descubrir que algo va mal es una notificación de la Agencia Tributaria o de la Seguridad Social. Un requerimiento, una propuesta de liquidación, un recargo. Tu gestoría debería verlo venir y avisarte antes, no enterarse por ti. Un modelo presentado tarde lleva recargo, aunque Hacienda no te lo haya pedido. Si te ha pasado más de una vez y la respuesta fue «se nos pasó», pregúntate quién está pagando ese despiste. Normalmente, tú.

3. Te piden los papeles el último día

El 18 de octubre te escriben con prisas pidiéndote facturas para presentar el 20. Eso no es gestionar: es apagar fuegos. Una asesoría que funciona te pide la documentación con tiempo y revisa antes de presentar.

4. Nunca te avisan de los cambios que te afectan ni te aconsejan

La base mínima de cotización del autónomo societario subió un 42% este año. VeriFactu ha cambiado de fecha tres veces. Si te has enterado de esas cosas por la tele, por un amigo o por nuestro blog, y no por tu gestor, algo falla.

Hay gestorías que se limitan a meter datos y presentar impuestos. Es necesario, pero no suficiente. Si en años nunca te han dicho «oye, este año te conviene adelantar esta inversión» o «con lo que facturas, igual te compensa una SL», te están dando la mitad del servicio.

5. Firmas declaraciones que no entiendes

Te mandan un documento, te dicen «firma aquí» y nadie te explica qué sale ni por qué. Tienes derecho a entender lo que presentas en tu nombre. Al fin y al cabo, el responsable ante Hacienda eres tú.

6. Facturas sorpresa

Pagas una cuota, pero cada consulta, cada certificado o cada gestión extra aparece después en la factura sin que nadie te lo dijera antes. Los servicios adicionales se pueden cobrar, claro, pero se avisan.

7. No tienes el control de lo que es tuyo

No sabes dónde está tu certificado digital, no tienes copia de tu contabilidad, no sabes con qué usuario se reciben tus notificaciones electrónicas. Todo eso es tuyo. Si para acceder a ello dependes por completo de tu gestoría, el día que quieras cambiar lo vas a pasar mal.

8. Notas que hay clientes más importantes que tú

Tus temas siempre van después. Te contestan cuando acaba la campaña, cuando terminan con «los grandes», cuando tienen un hueco. Es la queja que más escuchamos de gente que viene de despachos grandes: cuando eres un autónomo o una pyme pequeña en una cartera de cientos de clientes, es fácil quedar al final de la cola.

9. Tu negocio ha crecido y tu gestoría no

Empezaste como autónomo y ahora tienes una SL con cinco trabajadores. O vendes fuera de España. O has entrado en una asociación o has montado una fundación. Lo que te servía hace cinco años puede no servirte hoy, y no siempre es culpa de nadie: simplemente necesitas otra cosa.

Haz la prueba: ¿cuántas te suenan?

  • 0-2 señales: normal. Ninguna relación es perfecta. Si alguna te molesta, coméntaselo a tu gestor: muchas veces se arregla hablando.
  • 3-4 señales: toca una conversación seria. Pon sobre la mesa lo que no funciona y date un plazo para ver si cambia.
  • 5 o más: el problema ya no es puntual. Es buen momento para buscar alternativa, sobre todo si puedes arrancar con otra asesoría el 1 de enero.

Y para ser justos: parte del buen servicio depende también de ti. Si mandas las facturas tarde, no contestas cuando te piden algo o cambias de banco sin avisar, ninguna gestoría del mundo hará milagros. Antes de cambiar, mira también esa parte.

Si llevas una asociación o una fundación, mira esto con más cuidado

Aquí es donde más problemas vemos, y donde muchas gestorías se pierden.

Una asociación o una fundación no es una empresa pequeña: tiene su propia contabilidad, su propia fiscalidad y obligaciones que no existen en una SL. Si tu gestoría la trata como una empresa más, lo normal es que algo se esté haciendo mal sin que nadie lo sepa.

Algunas cosas que una asesoría que conoce el sector tiene que dominar:

  • Contabilidad específica. Las entidades sin fines lucrativos tienen su propia adaptación del Plan General Contable (Real Decreto 1491/2011). No vale la contabilidad de una empresa.
  • Impuesto de Sociedades, sí o no. Una asociación no siempre está obligada a presentarlo. Queda exenta de declarar si sus ingresos totales no pasan de 75.000 € al año, los ingresos no exentos no pasan de 2.000 € y todos están sometidos a retención (artículo 124.3 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades). Si se pasa de ahí, tiene que declarar. Y si está acogida a la Ley 49/2002, declara siempre.
  • La Ley 49/2002 y el mecenazgo. Acogerse al régimen fiscal especial tiene ventajas, pero también obligaciones: memoria económica, certificados de donación y el modelo 182 de donativos cada mes de enero.
  • El IVA, que es un mundo. Hay actividades exentas y otras que no, cuotas de socios, patrocinios, subvenciones… Un error aquí arrastra problemas durante años.
  • Fundaciones valencianas y el Protectorado. Las fundaciones de la Comunitat se rigen por la Ley 8/1998 de Fundaciones de la Comunitat Valenciana y su reglamento (Decreto 68/2011). El patronato aprueba las cuentas en los seis primeros meses del año y, después, hay que presentarlas al Protectorado en plazo. Y en el último trimestre toca preparar el plan de actuación del año siguiente.
  • Justificación de subvenciones. Muchas entidades viven de subvenciones públicas. Justificarlas mal puede suponer tener que devolverlas.

En Valencia esto afecta a muchísima gente: fallas, peñas, clubes deportivos, AMPAs, asociaciones vecinales, culturales y de mayores. Muchas las llevan voluntarios que cambian cada pocos años y heredan los papeles como pueden. Precisamente por eso necesitan una asesoría que les dé continuidad.

¿Te has reconocido en varias señales?

Cambiar de gestoría es más sencillo de lo que parece. Con nosotros el cambio es gratuito y nos encargamos de todo: pedimos la documentación a tu gestoría actual, hacemos el traspaso y tú solo tienes que firmar. Así es cambiarse a Alvamar Consultores, o llámanos al 963 83 64 16 y te lo contamos.

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Llevamos más de 20 años asesorando a autónomos, pymes y fundaciones en Valencia. Cuéntanos tu situación y te decimos cómo te afecta, sin compromiso: la primera consulta es gratis.